Cuántos niveles necesita realmente su amaestramiento
Un sistema de amaestramiento es una jerarquía, y el número de niveles es una decisión sobre quién puede pasar por qué puerta — no una especificación de herraje. Fabricamos hasta cinco niveles, de la llave maestra general a la llave de cambio, con cuatro escalones de gestión sobre la cerradura individual. La mayoría de los edificios necesita tres.
Nota técnica
Johnson LiuComunicación Digital, Canton HylandMA Digital Media, Johns Hopkins University
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Casi todas las consultas sobre amaestramiento empiezan igual: «¿pueden hacer llave maestra?». La respuesta es sí, y no sirve de nada, porque el amaestramiento no es una prestación que un cilindro tenga o no tenga. Es un plan — un mapa de quién puede abrir qué — y los cilindros se espigan después para ajustarse a ese plan. La pregunta que hace avanzar un pedido es cuántos niveles tiene ese plan.
Conviene fijar el vocabulario, porque las abreviaturas se usan con soltura y no son intercambiables. Una llave de cambio (CK) abre una cerradura y nada más — la que lleva un inquilino o un ocupante de oficina. Una llave maestra (MK) abre todas las cerraduras de un grupo definido: una planta, un ala, un departamento. Una llave maestra general (GMK) abre varios grupos. Una gran maestra general (GGMK) se sitúa por encima. Entre medias están los niveles de gestión que un equipo de mantenimiento usa a diario — la persona de limpieza que necesita todas las habitaciones de dos plantas pero ningún cuarto técnico, el contratista de mantenimiento que necesita los cuartos técnicos de todo el recinto y ninguna oficina.
Fabricamos hasta cinco niveles, de la GGMK a la llave de cambio, con cuatro escalones de gestión entre la cima y la cerradura individual. Ése es el techo, no la recomendación. La mayoría de los edificios que cotizamos necesitan tres: una llave de cambio por puerta, una maestra por planta o departamento, y una gran maestra para el responsable del edificio. Especificar cinco niveles para un edificio que necesita tres no añade seguridad: añade complejidad de amaestramiento cruzado, y cada nivel adicional reduce el número de combinaciones distintas disponibles por debajo.
Este último punto es el que más se pasa por alto, y es aritmética, no opinión. Un cilindro tiene un número fijo de posiciones de pitón y de profundidades por posición, así que el total de llaves distintas es finito. Cada nivel de maestra consume parte de ese espacio, porque una llave maestra funciona añadiendo una segunda línea de corte en la pila de pitones, y cada línea añadida reduce cuántas llaves de cambio pueden seguir siendo únicas por debajo. Un sistema de cinco niveles en un edificio pequeño no es más seguro que uno de tres: es un edificio de tres niveles con menos combinaciones disponibles y más llaves que encajan donde no deberían.
Así que el diseño parte del edificio, no del herraje. Para dibujar un sistema necesitamos la relación de puertas con una línea por puerta y, para cada una: quién debe poder abrirla y a qué grupo pertenece. Suele ser una hoja de cálculo que el responsable de mantenimiento ya tiene. Con ella producimos un cuadro de amaestramiento — cada puerta, cada llave que la abre, y el total de llaves — y ese cuadro es lo que se aprueba antes de espigar un solo cilindro.
Dos condicionantes prácticos que conviene plantear antes del cuadro, porque lo cambian. Primero, todos los cilindros de un sistema deben compartir perfil de llave, y ese perfil se decide al principio — un sistema no puede ampliarse después con cilindros de otro perfil. Segundo, decida pronto cuántas llaves necesita cada nivel, incluidas las de repuesto que guarda la propiedad. Cortar llaves adicionales para un sistema existente es sencillo; descubrir que el cuadro nunca contempló al personal de limpieza nocturno no lo es.
Nuestros cilindros son de latón macizo, de perfil europeo, en las longitudes que publica el catálogo: 45, 47, 54, 56, 65, 70 y 80 mm totales. Esa longitud total no es el reparto: un cilindro de 70 mm puede ser 35/35, 30/40 o 40/30, y cuál encaja depende de su puerta. Es una decisión distinta del plan de amaestramiento y está explicada en nuestra nota sobre longitud y reparto de cilindro, pero ambas llegan juntas en el mismo pedido, así que conviene medir mientras dibuja el cuadro.
Envíe la relación de puertas e indique cuántos niveles cree necesitar. Si la relación sugiere menos, se lo diremos — un sistema con un nivel más de los que el edificio usa es un coste y una complicación que aparece años después, cuando alguien tiene que explicar por qué una llave abre una puerta que no debería.
Sobre Canton Hyland — Canton Hyland fabrica dispositivos antipánico, cerraduras y herrajes arquitectónicos para obra comercial e institucional, y suministra a prescriptores y distribuidores en todo el mundo.